La técnica, la táctica y la previsión en Hearthstone

Hay algunos principio básicos que se repiten en la inmensa mayoría de los CCG (juegos de cartas coleccionables). La santa trinidad son la técnica, la táctica y la previsión.

Casi ningún jugador, por no decir ninguno, aúna las tres porque cada una de las partes es regida por diferentes partes del cerebro. Mientras la técnica está regida por el hemisferio izquierdo, la previsión (como arte de improvisación) se aloja en el derecho. La táctica, donde convergen las otras dos a nivel mental, se potencia mientras más conexiones tenga el cerebro del jugador entre los dos hemisferios. Es por ello que, rara vez, una persona puede tener las tres facultades al mismo nivel.


Dejando la psicología de lado, la técnica en Hearthstone se podría resumir a dos aptitudes:

- Reconocer la jugada más óptima (trades favorables, kill potencial, etc)
- Calcular correctamente (si tenemos suficiente daño para matar un esbirro o al rival)

Es, sin lugar a duda, la aptitud más importante en Hearthstone, donde pasamos gran parte de nuestro tiempo sumando y restando. Es vital dominarla a la perfección porque el 70% del tiempo de cada partida que juguemos lo pasaremos haciendo una de las dos acciones citadas aquí arriba. Es por eso que los jugadores técnicamente pobres (como yo, sin ir más lejos), sufren en demasía a medida que la partida avanzada y los cálculos a realizar se apilan, mientras que otros jugadores técnicamente fuertes ganarán con mayor facilidad y, por ende, llegarán al final del torneo más frescos de mente.

La táctica, por su parte, es la capacidad de trazar una estrategia al vuelo y variarla, si fuera necesaria, en función a la evolución de la partida. Saber cuándo pasar a la ofensiva, saber cuándo ignorar a los esbirros para matar al rival, saber dónde utilizar nuestros hechizos y dónde no, y preveer futuros inconvenientes es la esencia de esta aptitud. Requiere un gran conocimiento del juego porque debemos saber en todo momento alrededor de qué cartas jugar para no caer en la trampa de nuestro rival. La táctica representa el 30% del tiempo de cada partida. A pesar de que el porcentaje del tiempo es menor, su importancia también es mayúscula ya que no nos valdrá de nada saber si tenemos suficientes daños para matar a nuestro rival si no hemos encarrilado la partida para llegar a dicho momento.

Es por eso que la gente cataloga sistemáticamente a un jugador de malo por fallar un lethal está terriblemente equivocada: para llegar a ello, ha tramado una estrategia que propició ese error. Es, por consecuencia, tan erróneo como pensar que por saber sumar vas a ser un excelso jugador de Hearthstone. Ambas afirmaciones están desencaminadas.

Por último, tenemos a la previsión, que es la capacidad de leer el metagame e improvisar una baraja o estrategia antes de una competición para alzarte victorioso en ella. Al estar regida por el lado derecho del cerebro, la previsión utiliza la creatividad y la astucia de la persona. Esta aptitud no se utiliza en la partida, pero no por ello no juega la partida. Podríamos decir que la táctica y la técnica son los jugadores, mientra la previsión es el entrenador: las dos primeras saltarán al campo del juego pero la otra las preparará para que, llegado el momento, reaccionen adecuadamente.

En conclusión, si quieres ser un jugador competitivo de Hearthstone, lo primero que tienes que hacer es pulir tu técnica. Y te lo digo yo, que soy un inútil integral en ese apartado. Una vez que le hayas sacado brillo, tu experiencia en el juego te habrá dado fundamentos tácticos que utilizarás instintivamente, por lo que no deberías preocuparte por mejorar tu técnica: es algo natural que llega durante tu estancia en el juego.

Quizás el mayor problema aquí sea la previsión, que, por la naturaleza de la misma, es muy difícil de adquirir. Hay gente que tiene el don de la improvisación y tendrá ideas revolucionarias casi sin proponérselo, mientras otros vivirán toda su vida copiando barajas de Internet. Ninguna de las dos cosas está mal: para que haya una tiene que haber la otra, por lo que conviven en un ecosistema perfecto. Lo único que te puedo sugerir desde mi humilde experiencia es que, si no eres una persona ocurrente o creativa, no fuerces tu mente para serlo. Créeme que vas a ganar muchas más partidas con una técnica refinada que creando 20 barajas espectacular a la semana.

Sin más, ¡nos vemos en la próxima y no falléis lethals como uno que yo me sé! :)